
Existen distintos tipos de errores que pueden afectar una declaración de la renta:
Datos personales incorrectos: errores en identificación fiscal, estado civil o domicilio fiscal.
Si detectas un error, puedes corregirlo mediante una declaración complementaria (si el error te beneficia) o una rectificación (si el error perjudica a Hacienda).
El plazo para solicitar una rectificación es de cuatro años desde el día siguiente a la finalización del plazo de presentación. Si Hacienda detecta el error antes, te notificará y podrás presentar alegaciones.
Cuando un gestor comete un error al realizar tu declaración de la renta, es importante saber quién asume la responsabilidad. En principio, la responsabilidad de la declaración fiscal recae sobre el contribuyente, ya que es él quien debe asegurarse de que la información presentada es correcta. Sin embargo, si se demuestra que el error fue responsabilidad del gestor, este podría tener que responder ante ti por los daños causados, ya sea mediante una compensación o incluso asumiendo la multa si fue un error flagrante. Los gestores, por lo tanto, deben ser profesionales y diligentes, ya que su trabajo tiene un impacto directo en el resultado fiscal de sus clientes.
En caso de que el error del gestor sea evidente, es recomendable que contactes con él de inmediato para corregir la situación. Si el gestor no se muestra cooperativo o no tiene la capacidad para solucionar el error, podría ser necesario tomar medidas legales, aunque esto solo ocurre en los casos más graves.
Si puedes demostrar que el fallo fue del gestor (por negligencia o incumplimiento contractual), puedes exigir responsabilidades.
La multa por hacer mal la declaración de la renta depende de varios factores, como la naturaleza del error, el momento en el que se detecta y si el error fue voluntario o involuntario. La Agencia Tributaria tiene una política de penalización en función de si se detecta el error antes o después de que se realice una inspección. Generalmente, las sanciones van del 1% al 10% del importe que haya dejado de ingresar, aunque pueden ser mayores si el error se considera negligente o si existe intento de fraude.
Las sanciones se dividen en: